Virus de la gripe y catarro, ¿dónde está la diferencia?

En otoño caen las temperaturas y las defensas del sistema inmunológico se debilitan. Por este motivo, y como cada año, la Sociedad Española de Neumología Pediátrica (SENP), alerta sobre la llegada de las infecciones respiratorias y recomienda poner en práctica algunos consejos que ayuden a prevenir el contagio entre niños y adultos.

En esta época, las infecciones repiratorias en niños causadas por virus, como la bronquiolitis, causan un importante número de consultas en urgencias (entre el 40 y el 50%). Ahora, el catarro común o resfriado, marcan la agenda otoñal de los centros médicos.

¿Cuál es la diferencia entre un catarro común o resfriado y una gripe?

El otoño es una época de transición del calor al frío, en el que circulan una gran variedad de virus muy diferentes entre ellos, que son la causa de lo que llamamos catarro o resfriado común.

La gripe llega más tarde, cuando el invierno ha empezado.

Tanto catarros como gripes se transmiten de forma muy parecida: las vías respiratorias aparecen afectadas por virus que se multiplican en las mucosas. Su forma de contagio es a través de la tos, los estornudos, el habla…, es decir, por vía aérea, y también por contacto, en este último caso las manos son un excelente transmisor de virus, mocrobios y agentes infecciosos.

Diferencia de síntomas entre catarro y gripe

El catarro común se caracteriza por la aparición de tos, mocos y congestión nasal que puede ir acompañada de dolor de cabeza. En este caso, puede aparecer fiebre que si bien en los mayores suele ser poco intensa, en los niños puede ser en ocasiones elevada. En este proceso, la fiebre suele durar entre 2 y 3 días, aunque los otros síntomas catarrales como las mucosidades nasales o la tos pueden durar más de 7 días.

La gripe, a su vez, se caracteriza por una afectación del estado general: cansancio muscular, además del cuadro sintomático del catarro común con fiebre más alta. Con la gripe lo más aconsejable es hacer reposo entre 5 y 7 días, según cada persona.

En cualquier caso, los consejos del pediatra o médico son básicos para, sobre todo, controlar la fiebre y establecer un tratamiento adecuado.

Consejos de la SENP para la prevención del contagio

Lavarse las manos a menudo.

Limpiar bien los juguetes después de cada uso.

Abrir las ventanas para ventilar y renovar el aire de las habitaciones cada día.

Evitar el tabaquismo pasivo de los niños. El niño como sujeto pasivo es más vulnerable a contraer infecciones respiratorias.

Taparse la nariz y la boca con un pañuelo desechable durante el estornudo o la tos para reducir la transmisión de virus a otras persnas, ya que las partículas pueden viajar por el aire hasta 6 metros a la redonda. No compartir, mientras se está con la enfermedad, vasos o cubiertos, ya que también pueden facilitar la transmisión del virus.

Vacunarse: La vacuna está especialmente indicada para aquellos grupos que son más vulnerables como niños, adultos asmáticos con especial riesgo, enfermos crónicos y personal sanitario.

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