¿Qué hacer para que los peques duerman mejor?

Con la llegada del verano, las altas temperaturas, los dichosos mosquitos y las nuevas rutinas es normal que a muchos les cueste conciliar el sueño, y descansar bien por las noches. Pero los más afectados por estos cambios son, sin duda, los más pequeños, en especial los menores de nueve años.

Dormir es vital para los más pequeños, ya que mientras sueñas se produce la denominada síntesis de la hormona del crecimiento, así como la regeneración necesaria para los procesos mentales. Por ello, este tipo de alteraciones pueden tener en ellos consecuencias sobre su capacidad de atención, sus habilidades cognitivas y de relación, además de síntomas más inmediatos como irritabilidad, fatiga o angustia, entre otros.

La psicóloga infantil Marian Fernández nos explica brevemente en qué consistene estas alteraciones infantiles del sueño: “Las dificultades para ir a la cama y dormir de seguido son muy frecuentes en la infancia y se acentúan con la llegada del calor y el aumento de las horas de luz. En general, para los niños el momento de conciliar el sueño es muy delicado y provoca angustias y temores, ya que se rodea de sentimientos de ansiedad, soledad, aislamiento de los padres, llegando incluso a provocar terrores nocturnos”.

Y, sin embargo, ciertas horas de sueño y una regularidad en las mismas son factores imprescindibles para un buen desarrollo, y para el crecimiento físico y psíquico de los niños: “La falta de sueño puede producir efectos negativos en aspectos cognitivos, emocionales y conductuales, provocando irritabilidad, fatiga, cambios de humor, nerviosismo, dificultades para concentrarse, merma del rendimiento escolar, alteraciones metabólicas e incluso una menor respuesta inmune”. Además, estas alteraciones del sueño tienen consecuencias sobre el entorno familiar, como “aumento de la tensión familiar, discusiones, desavenencias, todo ello provocado por sentimientos de frustración y culpa en los padres”.

¿Cómo podemos hacer más llevadera la hora de dormir?

La psicóloga nos resume las estrategias más efectivas en 4 sencillos consejos:

– Cada niño es un mundo, pero el objetivo principal es que se sienta seguro cuando entra en la inconsciencia del sueño.

– Es necesario que el niño no esté muy estimulado antes de ir a dormir: bajemos la actividad y utilicemos sonidos bajos para procurar tranquilidad.

– Establecer rutinas en cuanto a horas, hábitos, despedidas, luz, silencio, contar un cuento…

– Es fundamental combatir el sentimiento de soledad, por lo que objetos transaccionales como son los peluches, pueden resultar muy útiles para que el niño lo sienta como un “sustituto” de los padres, y lo asocie a la hora de dormir. Lo ideal es que sean objetos blandos y de textura suave para que resulten no solo atractivos, sino también manejables y que no molesten durante la noche.

Hay unos peluches que se han creado especialmente para este fin, los Pillow Pets, que se transforman en almohada o cojín gracias a un velcro que une el peluche por la parte de la tripa. El niño tendrá una mascota de peluche que podrá convertir en un cojín para viajes, para ver la televisión o para lo que prefiera. Existen 8 modelos: unicornio, mariquita, gorila, perrito, abeja, pingüino, hipopótamo y panda. Y tienen un precio recomendado de 19,95 €

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