A comer, también se aprende!

El cambio de hábitos en nuestra vida se ha traducido en un cambio en nuestro alimentación. Cada vez las grasas tienen más presencia en nuestra dieta, se come más, pero no mejor. Todo ello unido al sedentarismo provoca que los niveles de obesidad se estén acercando a países como EE.UU, y que se aumente el riesgo de problemas cardiovasculares. Estos son algunos de los temas planteados en el I Taller sobre Alimentación y Salud organizado por Marbú Effective y la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

En la actualidad el 54% de la población española reconoce no seguir una dieta equilibrada. Además, según datos extraídos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española (ENIDE), España duplica el consumo recomendado de grasas saturadas, solo el 38% come fruta y el 43% consume verduras y hortalizas diariamente. Como consecuencia en España el 62% de la población padece sobrepeso u obesidad.

Invertir esta tendencia nos convertirá en personas más sanas y con una vida más saludable!

La opinión de los expertos en el I Taller sobre Alimentación y Salud

Estudios recientes demuestran que España casi duplica el consumo recomendado de grasas saturadas. Según datos del estudio de J.Valdés 2009, “el 80% de la población ingiere a diario más grasas saturadas de lo recomendado“, en concreto un 12% frente a la cantidad recomendada por la AESAN de mantener el consumo por debajo del 7%.

Según el Dr. Javier Aranceta, presidente de la SENC y profesor de la Cátedra de Pediatría de la Universidad del País Vasco, “cuando superamos ese 7% de ingesta diara de grasas saturadas, por cada 1% que excedemos de estas grasas, aumentamos un 3% el riesgo de mortalidad cardiovascular”.

La nutricionista Joy Ngo recomienda que “la mitad de lo que comemos debería ser de origen vegetal“, y añade que “también hay que tener en cuenta las raciones que ingerimos, por ejemplo, para un plato de arroz cocido sería el volumen de dos puños cerrados, o en el caso del queso curado o semicurado la cantidad ideal son dos fichas de dominó juntas, y si es fresco el doble”.

Además de una buena nutrición, los expertos recomiendan realizar actividad física al menos 30 minutos al día, controlar el peso corporal y ajustar el total de grasas por debajo del 35% (menos del 1% de trans y menos del 7% de saturadas). “La mayor parte de las grasas trans que consumimos no proceden de la naturaleza, de ahí que al organismo les cueste metabolizarlas”, ha señalado el presidente de la SENC.

Como consejos prácticos, los expertos aconsejan fraccionar las comidas, y a media mañana o a la hora de la merienda consumir un snack saludable. “Se pueden tomar galletas bajas en grasas saturadas complementándolas con una fruta y/o un yogur desnatado. Así estamos aportando los hidratos de carbono necesarios para el organismo, y otros nutrientes de interés como las vitaminas, minerales y proteínas”, ha señalado el Dr. Aranceta.

El control de las grasas

Algunas de las grasas que existen en nuestra alimentación son necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, ya que pueden ayudar a la absorción de algunas vitaminas, son una fuente básica de energía y favorecen la textura y el aroma de muchos alimentos. Sin embargo, no todas son saludables.

Las “grasas malas” son las saturadas que en exceso aumentan el nivel de colesterol “malo”, y que podemos encontrar en la carne de los animales que viven en tierra, en los huevos, los lácteos enteros, helados y crema de leche, y también en algunos alimentos vegetales tales como el coco, la semilla y el aceite de palma. Otro tipo de grasas son las mono-insaturadas que se encuentran en el aceite de oliva, consideradas “buenas”, y las poli-insaturadas que las encontramos en el pescado o los frutos secos, también muy recomendadas en cantidades controladas.

Según los expertos reducir el consumo de carne roja una vez a la semana, y sustituirla por carne magra de pollo, pavo o conejo, aumenta nuestro consumo de proteínas y reduce el de grasas saturadas. A la hora de cocinarlas es importante utilizar muy poco aceite, y usar más la plancha o la parrilla. Por otro lado, hay que incrementar la ración de legumbres, frutas y verduras, ingiriéndolas diariamente. En cuanto a los lácteos y derivados, decantarse por sus versiones desnatadas o semidesnatadas.

Siempre controlar la ingesta de edulcorantes artificiales, y cuando tengamos que elegir algún snack que sean bajos en grasas saturadas. Y por supuesto, evitar el consumo de tabaco y el sedentarismo, y aumentar la práctica de actividad física.

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